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Santiago, Chile
Simpático e impulsivo, me gusta sociabilizar . Directo y frontal, emotivo, pero me cuesta expresar. Me gusta la mesa para disfrutar una buena comida, como también de una buena compañía, me gusta amar y amo, pero muchas veces no se a quien.

lunes, 23 de noviembre de 2015

El Pequeño Papelito

El pequeño papelito cortado de aquel  cuaderno decía: mañana a las diez en punto en el mismo lugar.
Y agregó: se llenará de sol nuestra piel y nacerá el amor.
Alisté mi cuerpo en agua bien caliente. Imaginaba cómo sería tocar el sol y volar junto hacia el amor.
Afeité mi barba para no lastimar su piel, puse en mi cuerpo el perfume que la enamora y partí rumbo a la avenida dos de julio.

Recorrí la ciudad en su totalidad para recorrer su cuerpo, las ruedas iban lento calle a calle
y mis ganas de besarla se hacían incontrolables, los minutos gateaban segundo a segundo y yo
descontrolaba al mundo en mi nerviosismo.
Faltaban dos minutos para la sentencia más esperada. Yo apuraba el paso como locomotora de pueblo, miraba como loco para ver cómo me sorprendería tu luz.

El semáforo dio verde, crucé corriendo como torrente nuevo y ahí estaba, brillaba como luna nueva presta al amor.
No sabía si besar su mano de cristal, su mejilla ruborizada o su bella boca de princesa del medioevo, lucia resplandeciente; cuando la besé el mundo se petrificó con tanto amor que se derramó en aquella esquina.

Sus labios derramaron en mí toda su frescura de menta y mora silvestre ¡Qué banquete más deseado y saboreado! Y con sólo pensar que era el principio del cuento más esperado.
Me tomó de la mano y yo temblaba. Me dio la tranquilidad necesaria para ir con ella en marcha nupcial a nuestro nido de nuevos polluelos. Una de mis tanta locuras fue tomarla en mis brazos menudos y subir la escalera hacia la luz que purifica.

El nido esperaba listo para cobijar nuestro peso y caricias, la luz era delicada y suave, de algodón blanco eran las sábanas que acompañarían la donación de nuestros cuerpos y la unión de nuestras almas.
Tome su cabello de rizos fijos para contemplar sus hombros, los besé lentamente hasta quitar la blusa blanca que proyectaba su vientre. Arranqué mi camisa negra, deslicé suavemente el cierre de su falta mientras besaba su espalda ¡Qué sonido más majestuoso como los dientes de aquel cierre abrían para dar paso a la gloria!

Mi impaciencia era tanta que al caer la falda al suelo la tierra tembló, y quité en locura mi pantalón; tomé su cuerpo de paloma blanca y juntos alzamos el vuelo a nuestro nido blanco.
Besé con infinita entrega tu frente, mejillas y boca, baje por su cuello para quitar lo que sostenía sus dos grandes pechos.

Me tomo con sus delicadas manos la cara llevándola para que mirara fijamente sus ojos que hablaban elocuentemente, me besó la frente al igual que el alma.
Y te mandé aquel papelito que decía: te espero a las diez en punto en el mismo lugar, y agregué que se llenará de sol nuestra piel y nacerá el amor... Hoy quiero hacer el amor contigo, quiero entregarme en lo profundo, quiero donarme a ti y que formemos un solo cuerpo; ahora quiero que abras tu corazón y lo entregues a mí, y yo aré lo mismo.

Me repitió: quiero que hagamos el amor... cuéntame tus sueños, tu vida y yo depositaré en ti mis anhelos y temores, nos miraremos fijamente, nos abrazaremos y juntaremos nuestras almas.
Fue la primera vez que hice el amor, que entregue mi alma y recibí la suya. No hay piel más suave ni sabor más intenso que vivir y morir abrazándola mirando fijamente su alma. Hice el amor como nunca, por primera vez y como nunca más.

Vaso Roto

Mi alma observaba tu oscura alma, 
mi alma lloró y los chubascos fueron tantos 
que llenaron el vaso.


Cayó la lluvia con toda su majestad
y el vaso no dio el ancho para tan triste llanto.


Explotó el humilde vaso con todo su llanto calmado,
lavó el sucio suelo, alimento la tierra reseca con su alma inquieta. 


Mi alma quebrada vagó la desdicha de tu manto santo
buscando el amparo a mi cuerpo maltratado.


Dolió la cachetada, puse la otra mejilla, 
mis piernas y corazón… los azotes castigaron mi mirar y las puntas de mis pies cansados.


Recogí todos los pedazos del vaso quebrado,
con mis lágrimas intente unir sus filos dañados, 
lo intente pero fue puro dolor arrojado.


Mi alma corrió tras el dolor que hacía fructífera tu tormenta
, puse toda mi fuerza y amor a tu favor, 
y sólo conseguí aumentar mi esperanza… y pucha que dolorosa.

sábado, 21 de noviembre de 2015

Amante

La miel de mi colmena alimentaba tu vientre en flor,
las mariposas de nuestros recuerdos nos elevaban
 a las cimas de las araucarias  milenarias,
 y nuestros años juntos son más que los segundos
 que ha vivido esta tierra seca.

Los pétalos de rosas negras cambian al caminar el jardín del sueño olvidado, 
cambia, se transforma y el arcoíris contempla la creación de nuestros pasos.

Contamos hormigas que peregrinan la pena del beso amargo,
 van una tras otras, el paso es el mismo al igual su silencio, 
nosotros acompañamos su duelo; vamos de negro,
 vamos de la mano y nuestro paso es el mismo,
 menos nuestro corazón que baila al final de la cola.

Arrancó de tierra fértil un rosa amarilla,
 tú dos pasos más allá un clavel blanco, 
caminamos diez minutos en silencio
 y juntos plantamos la vida a los pies de aquel manzano de manzanas rojas.

Plantamos la vida con nuestras manos ya ancianas, 
la regamos con nuestras lágrimas de tantas vidas vividas,
 le damos el calor de nuestros cuerpos de amantes, y esperamos 
que un segundo antes brote la vida con un beso pasajero que vaya de peregrino amante.

Así es la vida, así fue tu vida. Así viví mi vida, y no me arrepiento de ser siempre el amante.

viernes, 20 de noviembre de 2015

8 horas



Durante ocho horas estuve mirando tu desnudo cuerpo
hasta que la aurora te cubrió; tu platinado vientre
alumbraba mis grandes pupilas que se dilataban con tu
movimiento lento y entregado.

Mis manos rodeaban tu cintura en el cielo oscuro,
yo  deliraba de placer como lobo sediento de amor
y solo era tu reflejo en mi espejo de agua de mi patio olvidado.

Los segundos iban río abajo y yo no sabía cómo construir
 una represa para atesorar tu belleza; el flujo inmenso de tus caricias
 bañaban mi cuerpo pero ninguna de ella se quedó plasmada en mi alma.


Tus labios carnosos danzaban en mi cuello, bañaban
 mis mejillas de sabor profundo, se derretían en mi garganta
como cubo de hielo en pleno desierto.

Me pediste que me desnudara, que le entregara mi piel a tu piel,
 que arrancara toda sombra de mi, que me recostara sobre ti
y naciera nuevamente, que decoráramos la primavera y fecundáramos la tierra.


Dejé en la playa de ayer mi túnica, sandalias
 y vida para seguir tus huellas; dejé mis sueños,
placeres íntimos y dolores, por tocarte; dejé mis ojos profundos,
mis manos tiernas y piernas fuertes, por escuchar tus sueños.

Dejé todo y nada,  dejé mis fuerzas y bajezas,
 dejé lo que poseía y anhelaba, dejé lo de ayer y mañana,
todo y nada, por sólo poner mi cabeza en tu pecho.

Te miro en todos lados, te escucho en cada canción
 de amor y desamor, te respiro en las flores y en las comidas caseras,
te imagino en las nubes y palmeras, te espero ahora, en dos hora y el año que pasó.